Después de celebrarse el EABE17, donde pudimos participar ideando el espacio de debate “Polvo, pólvora y paja: Innovar para la Inclusión”, la organización nos ha pedido que compartamos las conclusiones. Entiendo que el blog de las Chococharlas es el mejor lugar para hacerlo públicamente.
Diálogo en tres compases
El sábado 1 de abril por la mañana tuvo lugar el evento, con la intervención de Rodrigo Juan García, miembro de la Comisión Permanente de las Redes por una nueva política educativa, y varias amigas de las Tertulias con sabor a chocolate. Se distribuyó en tres compases, a veces casi simultáneos:
1
La presentación del acontecimiento y la propuesta de un guión y un marco para el diálogo: ¿Qué hay de auténticamente inclusivo en nuestras propias experiencias como docentes innovadores? Tras la llamada a la autocrítica, todas y todos los participantes intervinieron compartiendo su historia y sus reflexiones.
Aunque todas las aportaciones merecerían una reseña, hay que citar la defensa de la inclusión que hizo uno de nuestros chocolateros, José Blas García; las maestras de la Escuela de Educación Infantil Pinolivo, por su testimonio y su reflexión en equipo; y a Juan Pablo Mora, con quien estoy viviendo un proceso de aprendizaje permanente, gracias a los proyectos con que alienta a sus alumnos de Lingüística General, futuros docentes de enseñanza secundaria o universitaria.
2
Dentro de ese marco,
Rodrigo Juan García argumentó las razones que justifican la confluencia de decenas de asociaciones, movimientos y personas pertenecientes a todos los sectores de la comunidad educativa, junto con los partidos políticos que han asumido el marco de un documento común por una nueva política educativa. Precisamente la clave de la inclusión como medida de la deseada renovación pedagógica y de cualquier metodología útil es una de las constantes que han alentado el trabajo de las Redes. Podéis escuchar su argumentación
a través de este enlace al video grabado por Juan Pablo Mora.
3
Por último, se animó a los colegas que habían intervenido sin trabas ni interrupciones, desde sus propias perspectivas, a que continuaran el debate en grupos de trabajo y a que se vincularan autónomamente con las Redes como herramienta de incidencia política, si lo deseaban. No se recogieron nombres para enviar correos, aunque estaba en mi cabeza hacerlo. A mi modo de ver, fue mejor así.